Formación y consolidación de parejas: un proceso social
Fecha: junio 2026
Panorama Social, N.º 43 (junio 2026)
Sumario
Este artículo analiza cómo las desigualdades laborales y educativas estructuran los procesos de emparejamiento y convivencia en España. A partir de datos del estudio 3501 del CIS, se construye una tipología que combina posición laboral (estable/inestable) y nivel educativo (universitario/no universitario) y se examinan tres dimensiones complementarias: la transición a la convivencia, la probabilidad de convivir en pareja por grupo de edad y el número de relaciones acumuladas a lo largo de la vida. Los resultados muestran que las desigualdades relacionales operan de forma diferenciada por sexo. Entre los hombres, la desventaja se concentra en quienes combinan precariedad laboral y bajo nivel educativo, un perfil que presenta menores probabilidades de convivencia sin mostrar menor participación en el mercado relacional. Entre las mujeres, la precariedad laboral penaliza la convivencia de manera más transversal, con independencia del nivel educativo. Las desigualdades alcanzan su máxima intensidad en la treintena, etapa en que los proyectos familiares tienden a consolidarse.
La homogamia educativa constituye uno de los principales mecanismos de reproducción social en las sociedades contemporáneas. Este artículo analiza una dimensión escasamente explorada: el papel del nivel educativo de la familia de origen, tanto de los padres como de los suegros, en la formación de parejas en España. A partir de datos de la ECEPOV 2021 para personas de 25 a 44 años, examinamos si el origen familiar condiciona las pautas de emparejamiento más allá del nivel educativo individual. Los resultados muestran que tener progenitores con estudios universitarios se asocia con una mayor frecuencia de emparejamiento con personas del mismo nivel, especialmente entre las mujeres. Asimismo, se observa una acumulación intergeneracional del capital educativo: quienes tienen padres universitarios tienden a emparejarse con personas de origen educativo igualmente elevado. Estos hallazgos sugieren que el origen social sigue estructurando el mercado matrimonial español como mecanismo adicional de reproducción social.
Este artículo analiza la relación entre la convivencia en pareja y la salud a partir de la Encuesta de Salud de España 2023. Compara tres situaciones: vivir en pareja, vivir en solitario y compartir hogar con otras personas sin pareja. Los resultados muestran que quienes viven en pareja presentan mejores indicadores de salud autopercibida, salud mental, menor dolor y limitaciones que quienes no lo hacen. La diferencia no se explica por tener compañía en el hogar: quienes comparten vivienda sin pareja no muestran mejores resultados que quienes viven en solitario y, en algunos casos, presentan una situación incluso peor. Al tener en cuenta el apoyo social, los ingresos y comportamientos relacionados con la salud , la desventaja de vivir en solitario se reduce o desaparece en varios indicadores, mientras que se mantiene entre quienes conviven con otras personas. En conjunto, los resultados sugieren que convivir en pareja se asocia con mejores resultados de salud, pero también que la clave no está solo en la pareja como forma de convivencia, sino en disponer de apoyo, recursos económicos y tener hábitos saludables.
España ha experimentado un intenso crecimiento demográfico en las últimas décadas, con diferencias regionales vinculadas a la concentración de los flujos migratorios. Este estudio analiza el papel de la migración y de los nacimientos de población nativa y nacida en el extranjero en las recientes dinámicas de crecimiento regional. Utilizando datos de la Estadística de Variaciones Residenciales y del Movimiento Natural de la Población (2008-2021), se estiman tres indicadores novedosos sobre el crecimiento poblacional, descomponiendo la contribución de los movimientos migratorios y de los nacimientos en seis comunidades autónomas, y desagregando estos indicadores por país de nacimiento. Los resultados muestran que la migración exterior ha sido el principal motor del crecimiento, especialmente desde 2014, mientras que la contribución de los nacimientos de población nativa ha disminuido y la de progenitores extranjeros se mantiene o aumenta. Esto evidencia que la migración extranjera constituye hoy el principal factor del crecimiento poblacional en España, tanto por entradas como por nacimientos, con variaciones regionales ligadas al volumen y a la composición de la población inmigrante.
Las regularizaciones constituyen uno de los instrumentos de control migratorio más controvertidos en el contexto europeo. En este artículo se analizan los mecanismos de regularización en España, Italia y Alemania con el fin de entender las limitaciones y las virtudes del modelo español desde una perspectiva comparada. Italia ha recurrido históricamente a regularizaciones masivas para corregir el desajuste estructural entre la demanda de mano de obra y unos marcos regulatorios restrictivos. Alemania, tradicionalmente reacia a estas medidas, ha desarrollado vías individuales vinculadas a criterios de integración. Por otro lado, España, tras seis regularizaciones extraordinarias entre 1985 y 2005, ha institucionalizado el arraigo como mecanismo continuo de regularización individual, logrando mantener la irregularidad en niveles relativamente contenidos durante dos décadas. Sin embargo, el incremento de los flujos migratorios tras la pandemia del COVID-19 ha puesto a prueba la eficacia de este instrumento, preparando el terreno para una nueva regularización extraordinaria. El análisis concluye que, más allá de sus diferentes modelos, las regularizaciones responden en los tres países a lógicas similares, reflejando la dificultad de los regímenes migratorios europeos para articular canales de entrada suficientemente flexibles.
¿Por qué es mayor el abandono universitario en Canarias y Baleares? En este artículo se responde esta pregunta mediante el análisis de datos administrativos del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU), dependiente del Ministerio de Universidades. La investigación apunta a dos factores explicativos de la mayor propensión al abandono de los estudiantes procedentes de los archipiélagos: su menor rendimiento académico en el primer año en la universidad ya sea en las islas o en la península; y la fuga de los perfiles de mayor éxito académico, ya que los alumnos con mejor expediente y mayor nivel socioeconómico suelen trasladarse a estudiar fuera de las islas. La responsabilidad principal no parece recaer en la gestión de las universidades o las administraciones regionales, aunque algunos rasgos institucionales pueden incentivar ese éxodo estudiantil.
Este artículo analiza la evolución de la polarización ideológica de los ciudadanos españoles entre 1987 y 2024 a partir de datos del Centro de Investigaciones Sociológicas, y examina en qué medida esta polarización responde a la dinámica de la competencia partidista. Los resultados muestran un crecimiento sostenido del extremismo ideológico desde 2002, con un punto de inflexión claro a partir de las legislaturas de Rodríguez Zapatero y una aceleración notable durante los gobiernos de Sánchez. Pese a este incremento, en perspectiva comparada, el nivel de extremismo ideológico de los españoles no está entre los más elevados. El análisis mediante modelos mixtos longitudinales demuestra que la percepción ciudadana de la distancia ideológica entre los partidos —utilizada como proxy de la dinámica de la oferta y el liderazgo partidistas— es el predictor más robusto del extremismo individual, muy por encima de variables económicas o sociodemográficas. La polarización ideológica en España es, ante todo, un fenómeno de origen político.
El artículo resume los resultados de la segunda edición de la Encuesta Funcas sobre Economía y Finanzas del Hogar, aplicada a una muestra de 1.200 madres y padres con hijos menores de doce años en España. Analiza las percepciones sobre el coste de la crianza, la organización de los cuidados, incluyendo el uso de apoyos externos, así como las expectativas de tener hijos en un contexto económico incierto. Las opiniones medias reflejan una amplia coincidencia con la idea de que criar hijos es costoso y exigente, y que los tiempos actuales son poco propicios para tenerlos. También se observan las esperables desigualdades de género: las madres se reconocen como principales cuidadoras con mayor frecuencia y asumen más renuncias laborales que los padres. El apoyo familiar externo es habitual, pero la contratación de cuidados no. En conjunto, los entrevistados desean, por término medio, más hijos de los que finalmente creen que tendrán, lo que sugiere una fecundidad parcialmente frustrada.

