
El nuevo orden económico
Fecha: Julio 2026
Funcas Intelligence, Julio 2026
Sumario
El memorándum entre EE. UU. e Irán ha reducido significativamente el temor a un cierre prolongado del estrecho de Ormuz, lo que ha aliviado las presiones sobre los mercados energéticos y mejorado la confianza de los inversores. El BCE subió los tipos de interés en 25 puntos básicos en junio, alegando nuevos riesgos inflacionistas por el encarecimiento de la energía, mientras que la Reserva Federal los mantuvo sin cambios en la primera reunión bajo la presidencia de Kevin Warsh.
En un principio, los mercados esperaban que Kevin Warsh orientara la Reserva Federal hacia una postura más favorable a bajar tipos, pero en su primera reunión del FOMC (Comité Federal de Mercado Abierto) puso de manifiesto que el comité sigue más preocupado por la inflación que por el crecimiento de la economía americana. A pesar de que la atención se centra en, si, durante su presidencia, Warsh reducirá los tipos de interés, el resultado más probable es una versión más matizada de la “Doctrina Warsh” de lo que los mercados anticipaban.
Aunque los modelos de frontera siguen siendo estratégicamente importantes, la ventaja competitiva depende cada vez más del acceso a la potencia de cálculo, los centros de datos, la energía, las redes de distribución y la capacidad de financiación y de ejecución operativa. Mientras Silicon Valley invierte cientos de miles de millones en infraestructura de IA, Europa corre el riesgo de seguir siendo un mero consumidor de esta en lugar de propietario de las plataformas y redes que generan la mayor parte de su valor económico.
La expansión fiscal de Alemania supone una ruptura histórica con su modelo posterior a la Guerra Fría y plantea el reto de financiar simultáneamente el Estado del bienestar, las infraestructuras y la defensa en una economía que envejece y con débiles perspectivas de crecimiento. Un mayor gasto en defensa puede impulsar la actividad económica, crear empleo, estimular la innovación y reforzar sectores estratégicos a corto plazo, pero su capacidad para aumentar el crecimiento potencial de la economía es incierta.
Mientras Washington parece cada vez más interesado en estabilizar su relación con Pekín, en Europa aumenta la preocupación por el creciente impacto de la competencia china en su tejido industrial. El reto para Europa es seguir siendo competitiva en un mundo marcado por la fortaleza industrial de China y el liderazgo tecnológico de Estados Unidos.
