FOCUS ON SPANISH SOCIETY | SEPTIEMBRE 2026
Seis de cada diez adolescentes españoles esperan llegar a una ocupación mejor que la de sus padres
Fecha: 23 septiembre 2026
- España (60%) se sitúa en el mismo grupo de cabeza que Portugal (63%) e Italia (60%)
- Madrid tiene el porcentaje más bajo de adolescentes que esperan una movilidad ocupacional ascendente (49%) y en el otro extremo se sitúa Andalucía (68%), pero si se tiene en cuenta la posición social inicial de las familias, las diferencias se reducen
Madrid, 23/09/2026 | Seis de cada diez adolescentes españoles esperan alcanzar una ocupación mejor que la de sus padres cuando tengan unos 30 años, el 21% apunta a una ocupación inferior y un 19% prevé mantenerse más o menos en el mismo nivel. El porcentaje español (60%) sitúa a España en el mismo grupo de países europeos que Portugal (62,8%) e Italia (60,2%). La última edición de Focus on Spanish Society, editado por Funcas, analiza el llamado “ascensor social” basándose en los resultados del recién publicado informe PISA de 2025, que preguntó a los alumnos de 15 años qué ocupación esperaban tener a los 30 años de modo que, puesto que también se conoce la de sus padres, resulta posible estudiar cuánta movilidad esperan experimentar.
En Alemania, el porcentaje de adolescentes que prevé una ocupación mejor que la de sus padres es del 48%, frente al 54% de Francia, el 46% de los Países Bajos y el 45% de Suecia. Respecto a la proporción de jóvenes en España que esperan tener un trabajo de nivel inferior al de sus padres (21%), es muy inferior a las de Alemania, los Países Bajos, Finlandia, Suecia y Dinamarca.
“Los resultados de PISA 2025 muestran que, a los 15 años, la mayoría de los adolescentes españoles esperan que su futura vida laboral los lleve más lejos que a sus padres, pero hay un inconveniente -explica Héctor Cebolla, investigador de la Dirección de Estudios Sociales de Funcas-. PISA nos muestra lo que esperan los adolescentes, no lo que acabarán consiguiendo. Si sus expectativas son sistemáticamente más altas que la posición social de partida de sus familias, y algunas de esas expectativas no se cumplen, el optimismo de hoy puede convertirse mañana en una fuente de frustración.” La cuestión fundamental se refiere a la medida en que el “ascensor social” que esperan a los 15 años funcionará cuando llegue el momento de utilizarlo.
En un mercado laboral incierto e inestable para los jóvenes, es llamativo que tantos estudiantes de 15 años en España, un 87%, tengan una idea clara de su trabajo futuro. Solo superan ese porcentaje los de Luxemburgo y Malta. España se sitúa por encima de países culturalmente similares, como Francia, Grecia, Portugal e Italia.
La disparidad en las expectativas de movilidad ocupacional de unas comunidades autónomas a otras es notable, aunque tiene mucho que ver con la posición social de partida. Madrid tiene el porcentaje más bajo de adolescentes que esperan una movilidad ascendente, un 49%, mientras que en el extremo opuesto Andalucía alcanza el 68%. También hay diferencias sustanciales en la dirección opuesta. En Madrid, el 25% espera tener una situación laboral peor que la de sus padres, frente al 17% en Andalucía. No obstante, una vez que se tienen en cuenta las diferencias regionales en las posiciones sociales iniciales de las familias, las diferencias se reducen, aunque no desaparecen. Las expectativas ajustadas de movilidad ascendente oscilan entre el 57% en la Comunidad Valenciana y el 63% en el País Vasco, mientras que Madrid alcanza el 60%, muy por encima del 49% sin ajustar por esta variable, y Andalucía se queda en el 61%. También existen diferencias en las expectativas ajustadas de movilidad descendente, que son más elevadas en Castilla y León y Navarra, con un 24%, y más bajas en Madrid, con un 18%.
Cómo ha cambiado la opinión de los españoles sobre los impuestos
Pocas cuestiones revelan más sobre la relación entre los ciudadanos y el Estado que las relativas a los impuestos. Lo que la gente cree que paga y lo que cree que recibe a cambio determina la legitimidad del Estado del bienestar, el margen de maniobra de cualquier gobierno que se plantee alguna reforma fiscal y, en última instancia, la disposición a cumplir con las obligaciones fiscales. El Centro de Investigaciones Sociológicas ha preguntado a los españoles sobre estos temas desde mediados de los 80.
En julio de 2026, el 44% de los encuestados consideraba que es mucho lo que pagan los españoles en impuestos, el 7% creía que es poco, y el 48%, regular. La percepción de una carga fiscal elevada alcanzó su máximo del 77% en 1992, cuando el comienzo de una recesión coincidió con subidas del impuesto sobre la renta y del IVA. Tras diversos altibajos, las medidas de austeridad por la crisis financiera provocaron el segundo mayor repunte de la serie, con un 69% que percibía una elevada carga fiscal en 2014. Tras la pandemia (y el cambio metodológico en la serie en julio de 2020), y a pesar de la inflación, el porcentaje bajó hasta un mínimo histórico del 38% en 2023. El repunte hasta el 48% en 2025 coincide con los niveles récord de recaudación impulsados por la no indexación de los tramos del IRPF y un debate público cada vez más centrado en la presión fiscal sobre la clase media. Sin embargo, incluso tras esta alza, los valores de 2026 están muy por debajo de las cifras observadas antes de 2020.
El descenso general del descontento fiscal se debe en gran medida a un cambio de opinión en los entrevistados situados a la izquierda en la escala ideológica, que han abandonado la idea de que la carga fiscal es elevada, mientras que la derecha ha reforzado su adhesión a dicha idea. Los datos sugieren que la legitimidad fiscal nunca ha sido tan alta en términos generales, pero ahora se sustenta en una base más partidista que en cualquier otro momento de las últimas cuatro décadas.
