Pasado, presente y ¿futuro?de la maternidad en España (y en Europa
Fecha: julio 2026
El dato
El porcentaje de mujeres que no son ni serán madres puede aproximarse a partir de la convivencia con menores, siempre que se observe en edades en las que resulta ya muy improbable tener hijos, sea el primero o los siguientes. En España, en 2026, cerca del 30% de las nacidas en el país con edades comprendidas entre los 40 y los 44 años (nacidas entre 1982 y 1986) no convive con ningún menor de 20 años (un 29,5%; cuadro 1). La comparación con un pasado relativamente reciente revela la magnitud del cambio: en el año 2000 esa cifra tan solo ascendía a un 18% (un 17% entre las mujeres de 35 a 39 años). En apenas un cuarto de siglo, por tanto, el porcentaje de mujeres sin hijos al término de la vida reproductiva ha aumentado en más de diez puntos.

El contexto
Esta estimación, basada en los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa (EPA), apunta en la misma dirección que los indicadores habitualmente utilizados por los demógrafos. Su indicador de referencia es la tasa de infecundidad por cohorte, que mide la proporción de mujeres nacidas en un año determinado que terminan su vida reproductiva sin haber tenido hijos. Para España, la Human Fertility Database (HFD) ofrece estimaciones que llegan hasta las mujeres nacidas en 1979, que, en su gran mayoría, habrán nacido en España. Como se observa en el gráfico 1, de las nacidas en 1960 solo un 9,5% no llegó a tener hijos, pero el porcentaje no ha dejado de crecer desde entonces, hasta situarse en el 24,9% de las nacidas en 1979, el último dato disponible. ¿Ha continuado esa tendencia en las cohortes siguientes? La cifra de la EPA sugiere que sí. Aunque la comparación no puede ser directa, dada la distinta metodología de estimación, el 29,5% obtenido para las mujeres nacidas entre 1982 y 1986 sugiere la prolongación del aumento de la infecundidad más allá de la generación de 1979.

Además, España destaca en Europa por lo elevado de esa infecundidad. El cuadro 2 compara la cohorte de 1980 (o el año más próximo disponible) en un conjunto de 14 países europeos. España encabeza la clasificación, con un porcentaje de mujeres sin hijos (correspondiente a la cohorte de 1979) que se sitúa cerca del los de Polonia (24,2%) y Finlandia (21,9%), pero está muy alejado no solo del de un país con renta per cápita mucho más baja que la nuestra, como Bulgaria (6%), sino también de los de Portugal (11,4%) o, incluso, Noruega (12%).

¿Qué porcentaje de las mujeres residentes en España que ahora están en “edad fértil” acabarán no siendo madres? Obviamente, no podemos saberlo, pero sí formular hipótesis con la misma lógica que aplicamos habitualmente a la fecundidad media. Igual que confiamos en el Indicador Coyuntural de Fecundidad (ICF) para atisbar cuántos hijos tendrán las mujeres de hoy, podemos usar el ICF correspondiente al primer hijo para estimar cuántas de ellas llegarán a tener alguno1. Multiplicado por 100, este indicador representa el porcentaje de mujeres que acabarían siendo madres si se cumplieran los patrones de fecundidad por edades del año observado. Por lo tanto, a contrario, nos permite estimar el porcentaje de las que no lo serían, simplemente restándole el porcentaje anterior a 100 (sobre el cálculo y los límites de esta proyección, véase la sección “Detrás del dato”).
La serie española de este indicador dibuja un ascenso de gran magnitud en la no maternidad (gráfico 2). Según este indicador, a mediados de los setenta el porcentaje de mujeres residentes en España que no habrían acabado por ser madres a lo largo de su vida era insignificante. Desde entonces, el porcentaje proyectado ha aumentado ostensiblemente hasta alcanzar un 43% en 2024 (último dato disponible), con una cifra idéntica si se restringe el indicador a las mujeres residentes en España de nacionalidad española.

En todo caso, conviene no leer ese 43% como un destino escrito, puesto que se trata de un indicador volátil. Como se comprueba en el gráfico 2, a mediados de los noventa se situaba en un nivel muy parecido al actual, pero años después descendió hasta el 19%, al calor de una fase alcista, y duradera, del ciclo eco-nómico. Ahora bien, en esta ocasión caben pocas expectativas de volver a tasas de infecundidad tan bajas como las pasadas. La tendencia al alza dura ya tres lustros, aunque se haya frenado en el último bienio, y discurre en paralelo a la caída de la fecundidad que se ha generalizado a escala mundial en la última década2.
- Tal como se propone en Shaw, S. J. (2025). On a microdemographic framework for decomposing contemporary fertility dynamics. Scientific Reports, 15(1), 30726.
- Véase Dirección de Estudios Sociales, Funcas (2024). La crisis de la fecundidad y las políticas familiares: los incentivos económi-cos no bastan. Notas de coyuntura social. Septiembre. También: Dirección de Estudios Sociales, Funcas (2026). Beyond the TFR: Spain in the European low-fertility context. Focus on Spanish Society. Mayo.
Afirmar que poco más de cuatro de cada diez mujeres que hoy están en edad fértil acabarán sin ser madres puede parecer arriesgado, pero no lo parece tanto si tenemos en cuenta que en 38 de los 50 años de la serie la tasa de no maternidad “futura” se ha situado por encima, incluso a veces muy por encima, de la última tasa de infecundidad de cohorte, la de 1979, con un 24,9%. En cualquier caso, con esta predicción condicionada a la coyuntura estaríamos haciendo, casi, la misma apuesta que llevamos a cabo cuando hablamos del número medio de hijos por mujer, un dato central en la discusión pública sobre fecundidad.
España tampoco está sola en este hipotético aumento futuro de la tasa de infecundidad. Así lo muestran nuestros propios cálculos, con datos de Eurostat, recogidos en el cuadro 3, que promedian las tasas de infecundidad estimadas para el lustro 2020-2024. La cifra española, del 40,9%, figura entre las más altas de la UE, formando grupo con los tres países bálticos, dos mediterráneos (Italia y Malta), Polonia y Finlandia. El caso finlandés quizá merece una mención especial, pues hasta hace diez años contaba con una tasa de infecundidad por debajo de la media europea, pero en la última década ha subido hasta los primeros lugares en la clasificación. Este aumento se ha acompañado de un desplome de su ICF desde los 1,87 hijos por mujer en 2010, uno de los más elevados de Europa, al mínimo histórico de 1,25 hijos por mujer de 20243.

En el lustro 2020-2024 todavía mantenían tasas de infecundidad relativamente bajas dos de los países de menor renta per cápita de la UE27, Bulgaria y Rumanía, ambos con cifras inferiores al 15%, y un grupo variado de países (Portugal, Chequia y Francia) todavía las mantenían por debajo del 25%. De todos modos, en muy pocos países de la UE27 se ha consolidado un descenso de la tasa de infecundidad desde el lustro 2010-2024. Disminuyó en seis países (Bulgaria, Rumanía, Portugal, Chequia, Chipre y Hungría), pero en tres de ellos (Rumanía, Chequia y Hungría) ha aumentado desde 2015-2019.
Implicaciones
Por lo visto hasta ahora, queda bastante claro que en España (y en otros países europeos), una buena parte de la caída en la fecundidad de estas últimas décadas se debe no solo, o no tanto, a que las mujeres con hijos tengan menos hijos, sino a que cada vez son más las que no llegan a ser madres.
Otro indicador poco habitual permite comprobarlo. Se trata del número de hijos por madre, que se calcula dividiendo el ICF total (hijos por mujer) por el ICF del primer hijo (proporción de madres)4. Como se observa en el gráfico 3, el número de hijos por madre en España experimentó una gran caída entre 1975 (2,8 hijos) y comienzos de siglo (cerca de 1,9). Desde entonces, sin embargo, se ha mantenido bastante estable, con un valor de 1,88 hijos por madre para las madres españolas en 2024. Es decir, la norma de las familias con hijos se aproxima bastante, pero por debajo, a los dos hijos.

Ahora bien, que el número de hijos por madre sea estable no significa que sea alto. La comparación con el conjunto de la UE27 apunta a que la cifra española es bastante baja, la 5ª más baja del lustro 2020-2024 y muy lejos de los países con tasas más altas, superiores a 2,3: Irlanda, Estonia, Letonia, Suecia, Finlandia y Francia (cuadro 4).
- Datos de Eurostat, Fertility indicators [demo_find]. En 2025 el ICF finlandés se ha recuperado mínimamente, hasta los 1,3 hijos por mujer, según Statistics Finland (2026). Slight rise in the birth rate in 2025.
- Véase Dirección de Estudios Sociales, Funcas (2024). La crisis de la fecundidad y las políticas familiares: los incentivos económi-cos no bastan. Notas de coyuntura social. Septiembre. También: Dirección de Estudios Sociales, Funcas (2026). Beyond the TFR: Spain in the European low-fertility context. Focus on Spanish Society. Mayo.

En definitiva, en España no solo hay pocas madres, sino que, además, las que tienen hijos tienen pocos. No extraña, entonces, que el ICF español (1,11 hijos por mujer en 2025; cálculos propios) sea de los más bajos de Europa y del mundo. Eso sí, tal y como se desprende del caso de otros países, para elevar el ICF no bastaría, en absoluto, con conseguir que las madres tuvieran más hijos. En Finlandia tienen cerca de 2,3 de media, pero su fecundidad, como se ha apuntado, está por los suelos (1,34 en 2020-2024), igual que en el caso de Estonia (ICF medio de 1,4) o Letonia (1,39). Suecia, con un número de hijos por madre similar, también registra ya una fecundidad bastante baja, alrededor de 1,6. El ejemplo mejor parado, relativamente, sería el de Francia, con 2,3 hijos por madre, un ICF cercano a 1,7 hijos por mujer y una tasa de infecundidad relativamente baja, cercana al 25% (cuadro 3).
La “receta” principal de la recuperación de la fecundidad pasaría, entonces, por detener y revertir, muy sustancialmente, el aumento de la tasa de infecundidad, más que por conseguir que las madres tengan más hijos. Esta conclusión tiene tanto implicaciones en términos de exploración de políticas públicas como de su evaluación. Sin pretensión de conocer los ingredientes de la receta ni del proceso de cocinado, especialmente ante un fenómeno que es hoy de alcance general a escala mundial, los resultados de nuestro análisis sugieren que las políticas de estímulo de la natalidad deberían priorizar las medidas que faciliten tener el primer hijo.
Quizás, por ejemplo, en el caso español, las que contribuyan a la estabilidad laboral a edades tempranas y a una (mucho) mayor accesibilidad a la vivienda, pues ambas facilitan una emancipación temprana. En términos de la evaluación, los análisis, en lugar de centrarse de manera indiferenciada en los efectos en indicadores como el ICF, deberían incidir en los efectos de las políticas en la doble vertiente de la fecundidad aquí analizada, la tasa de maternidad y el número de hijos por madre.
Detrás del dato
El fichero de microdatos de la EPA permite reconstruir la composición de cada hogar con cierto detalle. Gracias a ello se puede calcular el porcentaje de mujeres en edad de haber completado o estar completando su fecundidad (alrededor de los 40 años) en cuyos hogares no hay ningún miembro en edad de ser su hijo, por lo que cabe suponer que, efectivamente, lo sean. Aquí se ha optado por considerar varios tramos de edad para las (supuestas) no madres (35-39, 40-44, 45-49) y dos para los (supuestos) hijos (< 16 años; < 20 años).
Lo anterior es una aproximación indirecta a la fecundidad completada. Los demógrafos, como los responsa-bles de la Human Fertility Database (HFD), utilizan habitualmente otro indicador, la tasa total de fecundidad por cohorte (Cohort Total Fertility Rate), es decir, fecundidad completada según el año de nacimiento de la mujer (su cohorte), con modelos (tablas de fecundidad) basados en datos de nacimientos reales registrados hasta que las mujeres han cumplido una edad en la que la probabilidad de tener hijos es, prácticamente, nula5. También suelen calcular la fecundidad completada a los 40 años, como aproximación de la definitiva. Las tasas de infecundidad son, entonces, el opuesto de las de fecundidad (100 – tasa de fecundidad).
Diferenciando la tasa total de fecundidad por cohorte según el orden de nacimiento de los hijos se puede obtener una tasa de maternidad de cohorte: es el porcentaje de mujeres que han tenido, al menos, un hijo y, por lo tanto, también la tasa de infecundidad, la de mujeres que no han tenido ningún hijo.
Del mismo modo, se puede estimar una tasa de maternidad futura, partiendo, no de la fecundidad de cohorte, sino del indicador habitual de fecundidad, la tasa de fecundidad total (Total Fertility Rate), que en España el INE denomina desde hace unos años Indicador Coyuntural de Fecundidad (ICF). Se trata de un modelo que proyecta el número de hijos que tendrían, por término medio, las mujeres en edad fértil en un territorio en un año determinado si su fecundidad a lo largo de su vida reprodujera los patrones de fecundidad por edades de esas mismas mujeres en ese año6. Es un indicador fácil de calcular: basta con sumar las tasas específicas de fecundidad de cada edad individual expresadas en tanto por uno. La tasa de maternidad “futura” sería el ICF del primer hijo multiplicado por 100, y constituiría una predicción tan (mucho o poco) fiable y tan variable de la maternidad futura como lo es el ICF total de la fecundidad futura. No se ha calculado para España porque el INE ya ofrece el dato, pero sí se ha hecho para el conjunto de la UE27, con datos de fecundidad y de población femenina por edades obtenidos de Eurostat. Una vez estimada la tasa de maternidad futura, la tasa de no maternidad o de infecundidad es, simplemente, el número opuesto, que se obtiene restando de 100 esa tasa.
Por último, en la nota se presenta un indicador del número de hijos que tienen o tendrán las mujeres que, efectivamente, acaban siendo madres. Tan solo se plantea para las madres “futuras”. Si el ICF es el número total de hijos que acabarán teniendo las mujeres en edad fértil y el ICF del primer hijo es la proporción de esas mujeres que acabarán siendo madres, entonces, dividiendo el primero por el segundo puede estimarse el número medio de hijos que tendrán las que acaben siendo madres.
- La explicación de los indicadores disponibles en la Human Fertility Database se encuentra en: Jasilioniene, A., Sobotka, T., Jdanov, D. A., Zeman, K., Kostova, D., Andreev, E. M., Grigoriev, P. y Shkolnikov, V. M. (2016). Data resource profile: the Human Fertility Database. International Journal of Epidemiology, 45(4), 1077-1078e.
- El detalle del significado y del cálculo de este y otros indicadores demográficos del INE en: INE (2024). Indicadores demográficos básicos. https://www.ine.es/metodologia/t20/metodologia_idb.pdf
