INVESTIGACIÓN | INTELIGENCIA ARTIFICAL Y MERCADO DE TRABAJO EN ESPAÑA
La IA destruirá entre 1,7 y 2,3 millones de empleos en España en la próxima década
Fecha: 30 abril 2026
- La creación de en torno a 1,61 millones de nuevas ocupaciones vinculadas a la IA compensaría buena parte de la destrucción, con una pérdida neta estimada de unos 400.000 puestos en el escenario central
- Además, entre 2,8 y 3,5 millones de trabajadores verán aumentada su productividad por el efecto de complementariedad con la IA, sin que sus puestos desaparezcan
Madrid, 30/04/2026 | La adopción empresarial de inteligencia artificial (IA) en España está acelerándose de forma notable: el 21,1% de las empresas con 10 o más empleados ya utilizaba al menos una tecnología de IA en el primer trimestre de 2025 frente al 12,4% registrado en 2023, un incremento de 8,7 puntos porcentuales en apenas dos años. Según el trabajo Inteligencia artificial y mercado de trabajo en España: Exposición ocupacional, efectos sobre el empleo y adopción empresarial, publicado por Funcas, esta aceleración es un indicador de que el proceso de difusión tecnológica ha alcanzado una masa crítica y que sus efectos sobre el empleo comenzarán a materializarse de forma perceptible en los próximos años.
A partir de tres fuentes que se complementan -EPA, estimaciones internacionales de exposición ocupacional a la IA y evidencia experimental sobre sus efectos en la productividad-, en el escenario central que contempla la investigación, realizada por Francisco Rodríguez, director de Estudios Financieros de Funcas, se estima una destrucción bruta de empleo de entre 1,7 y 2,3 millones de puestos de trabajo en el horizonte de diez años (2025-2035). Esta destrucción se concentra en los grupos de empleados administrativos y técnicos de nivel medio y superior.
En el escenario optimista, la destrucción estimada se reduce a aproximadamente 700.000 puestos y en el pesimista podría superar los 3,5 millones. Esta amplitud refleja la incertidumbre genuina sobre el ritmo de adopción tecnológica y la velocidad a la que las empresas rediseñarán sus procesos.
España, que se encuentra en una posición de exposición media-alta en adopción de IA respecto a la OCDE (27,4% frente al 26% de media), cuenta con un riesgo real de automatización significativamente inferior a la media (5,9% frente al 12%). Esta diferencia, atribuida a la estructura ocupacional española y al mayor peso de las tareas interpersonales y físicas, no debe interpretarse como inmunidad al desplazamiento laboral, sino como un factor que puede moderar su ritmo.
La destrucción estimada no implica que todos esos puestos desaparezcan en bloque, sino que ese volumen de tareas -actualmente realizadas por trabajadores- podría ser ejecutado por sistemas de IA. La realidad será una combinación de reducción de plantillas en renovaciones de contratos, menor contratación de sustituciones y reorganización de funciones dentro de puestos que permanecen.
Junto al canal de sustitución, hay dos fuerzas positivas sobre el empleo: la complementariedad y la creación de nuevas ocupaciones. Los efectos de complementariedad -que aumentan la productividad sin destruir empleo- afectan a un colectivo estimado de entre 2,8 y 3,5 millones de trabajadores, y los efectos de creación de nuevas ocupaciones también son significativos (1,61 millones de nuevas ocupaciones en el horizonte 2023-2033), aunque su distribución es desigual y su acceso depende de niveles educativos más elevados. La cuestión de si la creación compensará la destrucción en términos netos es todavía abierta y depende de la velocidad de los procesos de formación y reasignación laboral.
Hasta ahora, el análisis sectorial revela que la adopción está concentrada en sectores intensivos en información y con mayor proporción de ocupaciones de cuello blanco. El sector TIC lidera la adopción con el 58,7%, seguido por los servicios (25,7%), la industria (17,5%) y la construcción (11,4%).
Las empresas que utilizan al menos una tecnología de IA presentan una productividad media un 27% superior a las que no la utilizan. Sin embargo, se observa una causalidad inversa: las empresas más productivas son también las que con mayor probabilidad adoptan IA, por lo que la diferencia no puede atribuirse íntegramente al efecto de la tecnología. El machine learning es la tecnología con mayor impacto estimado en productividad, mientras que el reconocimiento de voz e imagen no muestra efectos estadísticamente significativos.
La aceleración sin precedentes en el despliegue de sistemas de IA en las empresas españolas coincide además con un contexto de fortaleza del mercado laboral. La economía española cerró 2025 con 22,5 millones de personas ocupadas -el nivel más elevado de su historia y la primera vez desde el primer trimestre de 2008 en que la tasa de paro cae por debajo del 10%-.
El hecho de que España se encuentre en un máximo histórico de empleo en el momento en que se acelera la adopción de IA ofrece una ventana de oportunidad para anticipar la transición desde una posición de fortaleza. La prioridad debería ser el diseño de políticas activas de empleo específicamente orientadas a los grupos ocupacionales con mayor exposición al riesgo de sustitución -en particular, los empleados administrativos y los técnicos de nivel medio-, combinando programas de reskilling intensivo con incentivos a la contratación en las nuevas ocupaciones vinculadas a la IA.
