PREVISIONES ECONÓMICAS PARA ESPAÑA 2026-2028
Funcas espera una desaceleración de la economía española desde el 2,5% este año hasta el 1,8% en 2027 y el 1,7% en 2028
Fecha: 15 octubre 2026
- La inflación alcanzaría el 3,7% este año y el 3,1% el que viene (medias anuales), generando pérdidas de poder adquisitivo de los hogares
- El Euribor se mantendría en el entorno del 3% y el bono público en el 4%, por encima de la anterior previsión, mientras que el proceso de reducción del déficit público se detendría
- En un escenario tensionado, en 2030 el déficit público podría situarse por encima del 3,5% y los pagos por intereses superarían los 65.000 millones de euros
- Otro riesgo es la menor incorporación de inmigrantes: si la población creciera la mitad de lo previsto, el PIB avanzaría dos décimas menos de lo anticipado y la deuda pública alcanzaría el 97,8% en 2030
- La tasa de paro bajaría al 9,1% en 2027 tras la creación de 900.000 puestos de trabajo netos en el bienio
Madrid, 15/10/2026 | Funcas prevé una desaceleración progresiva de la economía española en los próximos años, en un contexto en el que la inflación y los tipos de interés serán más elevados de lo esperado. Así, las previsiones económicas para España 2026-2028 presentadas hoy contemplan un avance del PIB del 2,5% este año y del 1,8% en 2027 -sin cambios respecto a las anteriores-, mientras que para 2028 anticipan un crecimiento del 1,7%, en la primera proyección para ese ejercicio.
La ralentización, que comenzará ya este año con un crecimiento intertrimestral que irá del 0,7% en el segundo trimestre hasta el 0,5% en el tercero y 0,4% en el último, se debe a la confluencia de varios factores, entre los que destaca la persistencia de una alta inflación, con el impacto en la capacidad de consumo de los hogares y el riesgo de pérdida de competitividad para las empresas expuestas a la competencia internacional. Además, el turismo proseguirá su desaceleración, desde los niveles próximos a la saturación. Y, por último, el encarecimiento del precio del dinero, unido al agotamiento de los fondos europeos, tensionará las condiciones financieras y afectará a la inversión.
Ante este escenario, el director general de Funcas, Carlos Ocaña, ha señalado que “el principal riesgo en este momento es una inflación persistente que erosiona la renta de los hogares y la competitividad de nuestras empresas. Evitar los efectos de segunda ronda debería ser una prioridad compartida por todos los agentes sociales”.
La desaceleración procederá de la demanda interna: su aportación al PIB pasará de 3 puntos este año a 2,1 el que viene y 2 el siguiente. El consumo privado y la inversión avanzarán a un ritmo inferior a los registros del trienio 2023-2025. El consumo público también perderá vigor, en un contexto de fuerte reducción del margen de maniobra a medida que se encarece el servicio de la deuda y el espacio de acción se destina a mitigar la subida de los carburantes.
Por su parte, el sector exterior detraerá 5 décimas de PIB este año, 3 el que viene y otras 3 en 2028. Las importaciones, entre las que destacan las de China, crecerán a mayor ritmo que las exportaciones, lastradas por el estancamiento relativo de los mercados europeos, la ralentización del turismo y la erosión de la competitividad.
Las perspectivas de inflación se han deteriorado por el enquistamiento del conflicto en torno al estrecho de Ormuz y las amenazas sobre el tráfico marítimo por el estrecho de Bab el-Mandeb, las limitaciones de la capacidad europea de refino, sobre todo en el segmento del diésel, y, en el plano interior, el fin programado de las ayudas a los carburantes desde 2027. Incluso bajo el supuesto de una tensión contenida en los precios internacionales, Funcas prevé un avance del IPC del 3,7% para este año y del 3,1% en 2027 (en términos de media anual), medio punto más en ambos casos que en la anterior previsión. En 2028 la inflación se situaría todavía en el 2,5%.
Respecto al mercado laboral, Funcas estima la creación de 770.000 puestos de trabajo netos entre el tercer trimestre de este año y finales de 2028, de modo que la tasa de paro caería hasta el 9% al final del periodo de previsión. Estos resultados, sin embargo, muestran una pérdida de dinamismo, en consonancia con la evolución de la economía: en los dos próximos años el empleo se incrementará a un ritmo anual del 1,3%, la mitad que durante el trienio 2023-2025.
Para el director de Coyuntura de Funcas, Raymond Torres, “un factor fundamental es la evolución de la población activa, ya que el ciclo expansivo español depende más de la incorporación de mano de obra que de la productividad”.
La ralentización de la economía, junto a la extensión de las medidas para paliar los efectos del conflicto en Oriente Medio y el encarecimiento de la financiación de la deuda pública, provocarán que el déficit público aumente hasta el 2,5% del PIB este año y el 2,7% en 2027, respectivamente una y cinco décimas más que en la anterior previsión. En 2028, el desequilibrio alcanzaría el 2,9% del PIB, dejando escaso margen para reaccionar ante futuras perturbaciones.
Las previsiones de Funcas parten del supuesto de un conflicto en Oriente Medio cronificado y se basan en la hipótesis de políticas macroeconómicas constantes. Del lado de la política fiscal, a falta de nuevos presupuestos, tanto el gasto público como la recaudación tributaria se moverán de manera inercial. En cuanto a la política monetaria, se prevén dos subidas adicionales de la facilidad de depósitos, hasta el 3% (medio punto más que en la previsión de julio), nivel que se mantendría en 2027 antes de bajar en 2028.
Escenarios de senda económica y fiscal hasta 2030
En un escenario central, en el que la inflación se sitúe en el 2% a partir de 2029 y el tipo de interés de los bonos a 10 años pase del 4% de media anual en 2027 hasta el 3% en 2030, el crecimiento del PIB a partir de 2028 se encontraría cerca de su potencial, un 1,7% anual, sensiblemente inferior al de los últimos años. En ausencia de medidas de ajuste, este menor ritmo de crecimiento daría lugar a un aumento progresivo del déficit público hasta superar el 3% a partir de 2030, y los pagos por los intereses de la deuda pública aumentarían en unos 20.000 millones de euros –desde en torno a 43.500 millones en 2026 hasta 63.700 en 2031–. La ratio de deuda sobre PIB, cuya evolución determina si las cuentas públicas se encuentran o no en una senda de sostenibilidad, descendería desde el 98,1% esperado para este ejercicio hasta un 96% en 2029, nivel en el cual se estabilizaría.
Este resultado pone de manifiesto que el margen de maniobra de las administraciones públicas para responder a shocks exógenos o a una posible recesión es prácticamente nulo, ya que cualquier situación que suponga un incremento del gasto o un menor crecimiento económico situaría la tasa de endeudamiento en una senda de insostenibilidad, es decir, creciente.
En un escenario tensionado, con una inflación y tipos de interés más elevados, el crecimiento del PIB se reduciría al 1,5%. El efecto sobre los ingresos fiscales sería prácticamente neutro, ya que el mayor nivel de precios sería contrarrestado por un menor crecimiento de las variables reales. Sin embargo, el gasto público aumentaría como consecuencia de la indiciación con la inflación de las prestaciones sociales y posiblemente un mayor crecimiento de los salarios del personal público. A su vez, los mayores tipos de interés incrementarían los pagos por intereses de la deuda. El déficit público se situaría por encima del 3,5% a partir de 2030, y los pagos por intereses superarían los 65.000 millones de euros.
Otro factor crucial para las perspectivas económicas y fiscales a medio plazo es el papel de la inmigración. En el escenario central, se parte del supuesto de un flujo de entrada de mano de obra extranjera suficiente para compensar la caída de la población activa española.
En el siguiente vídeo Mª Jesús Fernández, economista senior de Funcas, explica las previsiones para la economía española. Para reproducir, haga clic en el video. También puede descargarlo en bruto aquí

