ENCUESTA FUNCAS 2026 SOBRE PENSIONES Y EDUCACIÓN FINANCIERA
Ocho de cada diez españoles no jubilados creen que las reformas realizadas hasta ahora son insuficientes para asegurar el pago de sus pensiones
Fecha: 24 junio 2026
- A pesar de reconocer el problema de la sostenibilidad del sistema, la mayoría rechaza elevar la edad de jubilación o aumentar el número de años necesarios para cobrar una pensión contributiva
- Solo un 20% de los pensionistas (menores de 75 años) piensan que los trabajadores jóvenes gozan de una mejor posición económica que ellos
- A cuatro de cada diez mayores de 60 años que trabajan (41%) les preocupa mucho que su pensión no alcance para “vivir sin aprietos”, concentrando mayor preocupación las mujeres (45%) que los hombres (37%)
Madrid, 25/06/2026 | La sociedad española está concienciada del problema económico que supone la sostenibilidad del sistema de pensiones, pero esa percepción está acompañada de la desconfianza sobre la eficacia de “las reformas efectuadas hasta ahora” y de la falta de respaldo a posibles medidas concretas que hubiera que adoptar en el futuro. Es la lectura que se extrae de la Encuesta Funcas 2026 sobre Pensiones y Educación Financiera, realizada entre el 20 de mayo y el 5 de junio a una muestra representativa de 1.127 hombres y mujeres, de nacionalidad española, entre 18 y 75 años, y cuyos resultados se han presentado hoy.
Casi siete de cada diez personas encuestadas (68%) declaran estar “muy” o “bastante de acuerdo” con la opinión de que “el pago de las pensiones se convertirá pronto en un problema importante para nuestra economía”. Por edades, alrededor de tres cuartas partes de entre quienes tienen de 18 a 45 años respaldan esa afirmación. La proporción se reduce al 67% en el grupo de quienes tienen entre 46 y 60 años, y disminuye a poco más de la mitad (53%) entre quienes ya han cumplido más de 60 años.
En este contexto, ocho de cada diez (79%) personas encuestadas (no retiradas/jubiladas ni dedicadas a las labores del hogar) opinan que las reformas realizadas hasta ahora no son “suficientes para asegurar el pago de las pensiones” que recibirán cuando se jubilen. El grupo de edad que muestra más desconfianza hacia la eficacia de las reformas es el de aquellos que están en la fase de creación de sus hogares y familias (31-45 años), en el que nueve de cada diez (90%) no creen que las reformas sean suficientes.
También se observa un consenso muy amplio cuando se pregunta al mismo grupo de personas (es decir, a las que no están jubiladas/retiradas ni se dedican solo a las tareas del hogar) si creen que antes de que se jubilen “el sistema sufrirá más reformas”. El 93% contesta afirmativamente, porcentaje que entre las personas de 18 a 45 años aún aumenta algunos puntos. Incluso dos de cada tres encuestados mayores de 60 años piensan que, antes de que se jubilen, asistirán a nuevas reformas del sistema.
A pesar de esta conciencia sobre el problema de la sostenibilidad de las pensiones, la encuesta pone de manifiesto la falta de respaldo a medidas concretas, con claras mayorías que se oponen a las opciones de reforma por las que se pregunta. Aun cuando las medidas destinadas a aumentar los ingresos del sistema encuentran más apoyo que las que suponen alargar la vida laboral, en todos los grupos prevalecen las personas en desacuerdo con estas medidas. La que suscita un rechazo más amplio es la elevación (progresiva) de la edad de jubilación hasta los 70 años, a la que en todos los grupos se opone más del 80%, incluso en el formado por quienes ya están jubilados y, por tanto, no se verían afectados por esa medida.
También rechaza una nutrida mayoría (entre dos terceras partes y tres cuartas partes de los encuestados) la propuesta de aumentar el número de años necesarios para acceder a una pensión contributiva, hoy establecido en 15. El nivel de rechazo baja, aunque tampoco de forma drástica, en las otras dos medidas que plantea la encuesta: “introducir algún impuesto específico a todos los ciudadanos para pagar las pensiones” y “aumentar las cotizaciones sociales que pagan los trabajadores y las empresas”.
Cuando a quienes consideran que las pensiones representan un problema económico se les pregunta por los principales perjudicados, el 70% señala “a los jóvenes”. En cambio, menos de una de cada cinco personas (17%) contesta que el problema afecta más a los mayores. Incluso las personas mayores de 60 años y las que cobran una pensión de jubilación identifican en su mayoría a los jóvenes como principales perjudicados.
Esta opinión cobra relieve si se tiene en cuenta que solo una de cada cuatro personas encuestadas (25%) opina que los trabajadores menores de 40 años disfrutan hoy día de mejor situación económica que los pensionistas, mientras que el 56% mantiene lo contrario. “La conclusión que permiten extraer los datos da que pensar: a juicio de la mayoría de la población, los jóvenes, a los que, en general, ya se les considera peor posicionados en términos económicos, van a sufrir principalmente los perjuicios del problema de las pensiones”, explica Elisa Chuliá, investigadora de Funcas y responsable de la encuesta.
También muchas personas que forman parte de la población activa se declaran preocupadas por que, cuando se jubilen, su pensión “alcance para vivir sin aprietos”. A alrededor de dos terceras partes de quienes tienen más de 30 años (68%) les preocupa mucho o bastante esta perspectiva, frente al 56% entre los más jóvenes. Quienes manifiestan más esa preocupación son los mayores de 60 años, que, en pocos años, serán pensionistas. Destacan las mujeres de ese grupo de edad: a un 45% les preocupa “mucho” que “su pensión no alcance para vivir sin aprietos” (ocho puntos más que los hombres), y a un 20% adicional, les preocupa “bastante”.
Aunque la Encuesta Funcas 2026 sobre Pensiones y Educación Financiera detecta una “molicie reformista” en la sociedad española, también permite identificar un punto de apoyo para posibles reformas. En concreto, ante la disyuntiva entre pensiones más contributivas –es decir, más ligadas a las cotizaciones realizadas a la Seguridad Social durante la vida laboral– o más distributivas –asignadas según criterios de suficiencia–, la mayoría de los encuestados (58%) se inclina por las primeras.
Habida cuenta de que las propuestas que defiende buena parte de los expertos en pensiones se orientan al refuerzo de la contributividad del sistema y de las prestaciones, estas respuestas ofrecen una base de respaldo social a una reforma que articule más precisamente la relación entre las prestaciones por jubilación que se reciben y las cotizaciones que se pagan a la Seguridad Social. “El éxito de una reforma en este sentido solo podría residir en un diseño técnico acertado, que, además de mejorar la sostenibilidad financiera de las pensiones, se explique bien a los ciudadanos de todas las generaciones y genere así la confianza de que, cuando se jubilen, van a contar con prestaciones de la Seguridad Social justas y previsibles”, ha concluido Elisa Chuliá.
