La oferta de estudios universitarios, más inflexible y rígida que la demanda ante los cambios en el mercado laboral

PAPELES DE ECONOMÍA ESPAÑOLA  #180

La oferta de estudios universitarios, más inflexible y rígida que la demanda ante los cambios en el mercado laboral

Fecha: 8 julio 2024

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  • La universidad, tal como la conocemos hoy, se transformará de forma radical por la digitalización, la naturaleza del trabajo y la nueva demografía de los estudiantes
  • El cambio tecnológico y la inteligencia artificial conducirán a una universidad más flexible e interactiva
  • Cuando los planes de estudios se complementan con la inteligencia artificial, aumenta la productividad y con ello la demanda de trabajo y los salarios
  • La investigación universitaria es un factor clave para el desarrollo de los países, para impulsarla hacen falta cambios en la gobernanza y una mejor financiación

Madrid, 08/07/2024 |  La demanda de estudios universitarios es mucho más flexible y se adapta a mayor velocidad que la oferta en las universidades públicas ante el cambio estructural que se está produciendo en el mercado laboral. Es una de las ideas recogidas en el último Papeles de Economía Española, publicación editada por Funcas, que reflexiona sobre los desafíos de la educación superior en España, como la digitalización, la inteligencia artificial, la naturaleza del trabajo, el envejecimiento de la población así como problemas tradicionales como la financiación y la gobernanza.

En el monográfico, titulado “Desafíos y oportunidades para el futuro de la educación superior”, Aitor Lacuesta, Marta Martínez-Matute, Jorge Sainz e Ismael Sanz analizan los cambios en la oferta universitaria ante la nueva naturaleza de los trabajos y muestran diferentes indicadores de demanda y oferta de titulaciones que son coherentes con un incremento de los desajustes entre ambas, especialmente tras la crisis sanitaria. Los autores demuestran con datos sobre España que la demanda de los estudios universitarios se determina en parte por las expectativas de los ingresos. Como reacción a la heterogeneidad en ingresos futuros de los distintos grados, las notas de corte (un indicador del incremento de la demanda) aumentaron para los estudios con salarios esperados más altos.

Por el contrario, la oferta de plazas de las universidades públicas no se modificó con respecto a los resultados esperados de cada tipo de estudios en el mercado laboral. Este potencial desajuste entre oferta y demanda se ve agravado por la estrategia de las universidades de aumentar el número de carreras ofrecidas sin incrementar las plazas de los estudios con exceso de demanda.

El artículo de Juan F. Jimeno y Ana Lamo analiza en qué tipo de estudios se debería invertir más, para aprovechar las complementariedades entre las nuevas tecnologías y el capital humano. El impacto del cambio tecnológico sobre el empleo depende de la complementariedad de los perfiles laborales con la robótica y la IA. Esta complementariedad entre la tecnología y la mano de obra es mayor para los trabajadores cualificados que para los no cualificados. El empleo y los salarios subieron más en las ocupaciones con una proporción relativamente más alta de trabajadores jóvenes y cualificados. Los autores apuntan que será vital vigilar los datos de cerca para observar los cambios rápidos que se producen y para garantizar que los sistemas educativos cuentan con suficiente flexibilidad para responder tan rápido como se observen dichos cambios, de este modo se podrá aprovechar todo el potencial de la IA y mitigar sus consecuencias negativas.

La interacción entre universidad y mercado laboral también centra el artículo de José Ignacio Conde-Ruiz, Juan José Ganuza, Manu García y Carlos Victoria, que analizan la evolución de la demanda de estudios universitarios en España en las últimas tres décadas y constatan importantes diferencias de género en la elección de los grados. Los autores han elaborado una serie de índices que son un primer paso para entender el nivel de exposición de los grados universitarios al cambio tecnológico, permiten ordenar los estudios según el grado de amenaza o complementariedad con la digitalización y la IA y son informativos tanto de la posibilidad de encontrar empleo como del salario de los diferentes estudios.

El artículo presenta dos grandes conclusiones. La primera, respecto a las brechas de género, que las mujeres están sobrerrepresentadas en los estudios relacionados con la salud y, en general, con todos los estudios englobados en la economía de los cuidados, mientras que están infrarrepresentadas en grados científicos, ingenierías y arquitectura. La baja proporción de mujeres en estudios STEM es preocupante porque esta no ha variado en las últimas dos décadas y porque, dado que los estudios STEM tienen ventajas en términos de inserción laboral y salarios futuros, puede estar detrás de las brechas de género en el mercado laboral e, incluso, tender a amplificarlas. La segunda conclusión es que debemos centrarnos en la calidad en lugar de en la cantidad: España tiene una posición de relativo liderazgo en Europa respecto al número de estudiantes universitarios, por lo que los esfuerzos deben estar focalizados en elevar la calidad de los estudios superiores y mejorar la interacción con el mercado laboral.

El monográfico también aborda cuestiones como la financiación, los recursos o la inversión en la universidad. José García Montalvo y José Montalbán Castilla señalan que, en los últimos años, la inversión privada en las universidades españolas se ha disparado. Recuerdan, por ejemplo, que en 2018, en una operación inédita en España, el fondo de inversión Permira compró la Universidad Europea de Madrid por 770 millones de euros y unos meses después, la gestora de fondos de capital riesgo CVC adquirió la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) por 1.100 millones. En abril de 2024, Permira vendió el 30% de la Universidad Europea por 2.200 millones. CVC valora la venta de la UAX por 2.000 millones.

Este boom de la inversión en universidades privadas se suma a la creciente matriculación en estas universidades frente a la tendencia de disminución de la matrícula en las universidades públicas durante las últimas dos décadas. Como resultado, el porcentaje de estudiantes en instituciones privadas se ha duplicado. La proporción de alumnos de grado en instituciones privadas sobre el total de estudiantes universitarios ha pasado del 10% en el curso 2006-2007 a superar el 20% en el curso 2022-2023 mientras en el nivel de máster las instituciones privadas representan ya casi el 50% de los alumnos del sistema. A pesar de que tradicionalmente se las considera superiores, las universidades públicas ahora luchan por competir en este contexto condicionadas por las restricciones regulatorias, la falta de flexibilidad y la financiación insuficiente.

Todas las revoluciones tecnológicas que las universidades han enfrentado desde la introducción de la imprenta han tenido aspectos positivos y negativos, pero muchas de ellas no han alterado significativamente la forma en que el conocimiento se transmite en las universidades. Sin embargo, la inteligencia artificial sí puede tener un gran efecto transformador en los procesos de aprendizaje y enseñanza y en su arquitectura organizativa en la medida en que puede aportar la capacidad de personalizar la enseñanza y además hacerlo de una forma interactiva.

Las plataformas digitales, que ofrecen acceso a recursos educativos a una escala sin precedentes, rompiendo barreras geográficas y económicas, y que podrían democratizar el conocimiento, y la búsqueda por parte de los estudiantes de experiencias educativas que los preparen para un mercado laboral internacional, donde la diversidad cultural y la competencia son la norma, son solo algunos de los condicionantes que cambiarán la universidad tal como la conocemos hoy.

Mariano Fernández Enguita se centra en cómo la digitalización y, en particular, la inteligencia artificial cambiará la enseñanza universitaria. Entre otros aspectos, el autor se refiere a la utilización de algoritmos y los datos del aprendizaje (la huella digital, los clics) y la evaluación (la trazabilidad, el registro longitudinal y transversal) por parte del profesorado para ajustar los procesos de aprendizaje y enseñanza. No obstante, el gran salto que ya puede suponer y, tarde o temprano, supondrá la inteligencia artificial generativa para la educación es para el estudiante.

En su artículo, Miguel Urquiola reflexiona sobre el papel que debe jugar la investigación universitaria en la sociedad. El artículo comienza mostrando evidencia histórica del impacto positivo que tiene la investigación universitaria en el desarrollo de los países. Dado que los datos sugieren estos efectos positivos causales de la investigación sobre el bienestar, la segunda parte del artículo se centra en las estrategias que son necesarias implementar y los aspectos que hay que mejorar para impulsar la investigación dentro del sistema universitario: captación y retención de una base de talento investigador, medición del rendimiento de la investigación, garantía de financiación pública y apoyo popular y político, y creación de incentivos y reconocimiento de la investigación de alta calidad, etc.

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