La debilidad de la inversión productiva
Fecha: enero 2026
Cuadernos de Información Económica, N.º 310 (enero-febrero 2026)
Sumario
El fuerte crecimiento de la economía española y la disponibilidad de un volumen ingente de fondos europeos conforman un contexto favorable a la inversión empresarial, variable clave para la productividad y la prosperidad futura. Sin embargo, los resultados no se ajustan a las expectativas, y el esfuerzo inversor del sector privado se sitúa todavía en retroceso frente al nivel prepandemia. Este déficit refleja el clima de incertidumbre, tanto internacional como doméstica, factor que incita a un comportamiento de sobreahorro por parte de las empresas. Urge abordar las trabas que aminoran el efecto tractor del programa Next Generation, aportando también seguridad jurídica, abordando otros factores relacionados con la estabilidad del entorno institucional y diversificando los instrumentos de la financiación de la economía.
La inteligencia artificial (IA), y en especial la IA generativa, está transformando el trabajo reorganizando tareas más que eliminando empleos. La automatización puede aumentar o reducir los requisitos de experiencia profesional, con efectos contraintuitivos sobre salarios y empleo al modificarse las barreras de entrada. Estos efectos dependerán no solo de la capacidad técnica, sino también de la acción humana. Además, la IA induce un sesgo hacia la antigüedad, pudiendo dificultar el acceso de los perfiles junior. Al mismo tiempo, ofrece oportunidades relevantes en educación, lo que exige priorizar conocimientos de IA y habilidades complementarias y repensar las vías de acceso al empleo, especialmente en España.
El beneficio económico difiere del contable en que el primero incluye en su cálculo costes explícitos y de oportunidad y el segundo, solamente costes explícitos. La diferencia, que afecta sobre todo a la imputación del coste de uso del capital, influye en la interpretación de la performance empresarial según la medida de beneficio utilizada. El trabajo presenta estimaciones anuales de los beneficios económicos de producir en España para el agregado de las sociedades no financieras (SNF) en el período 2000-2024, para lo cual ha sido necesario realizar cálculos previos sobre el coste por uso del capital productivo. Los resultados proporcionan información novedosa sobre el reparto del valor de la producción de las SNF entre consumos intermedios y valor añadido, y muestran la superioridad informativa del beneficio económico sobre el contable en la explicación del comportamiento de la inversión empresarial.
La rentabilidad empresarial en España muestra un comportamiento claramente procíclico, con un valor en 2024 del 6,7 % (rentabilidad del activo) similar al de 2008. El impacto del ciclo no es homogéneo por sectores y la rentabilidad varía de forma significativa por ramas de actividad y por tamaño de empresa, siendo las microempresas las menos rentables, lo que está en línea con su baja productividad. También se observan importantes disparidades regionales en la rentabilidad del tejido empresarial, asociadas en otros factores a las distintas estructuras productivas de los territorios y a la demografía empresarial. Dada la importancia que tiene la rentabilidad para asegurar la viabilidad de las empresas y el peso que tiene la productividad para explicar la rentabilidad, desde el sector público se deben crear condiciones favorables para que mejore la productividad (incentivando el esfuerzo inversor en sus determinantes), con una regulación eficiente y estable que favorezca la inversión.
Este artículo examina el impacto macroeconómico de la inteligencia artificial (IA), centrándose en su capacidad para aumentar la eficiencia, su potencial destructivo sobre el empleo y su papel en la desconexión creciente entre la economía real y los mercados financieros. Se analiza cómo la IA puede elevar la productividad, pero también reforzar dinámicas de concentración industrial y desigualdad. Además, se aborda la sobrevaloración de activos vinculados a la IA, el papel de la liquidez global y el auge de inversiones sin fundamentales. En conjunto, la IA emerge como un factor estructural de transformación con efectos heterogéneos sobre crecimiento, empleo y valoración financiera.
El auge del sistema financiero no bancario (NBFI) —también conocido como banca en la sombra— está configurando una nueva geografía del riesgo financiero. Este artículo analiza su expansión a escala global, europea y española, prestando especial atención al crecimiento del crédito privado y del crédito apalancado fuera del perímetro regulatorio tradicional. Se identifican vulnerabilidades estructurales relacionadas con apalancamiento elevado, estructuras de liquidez frágil y una creciente interconexión con la banca tradicional. El estudio combina datos actualizados de organismos internacionales (FMI, BIS, ESRB) y autoridades nacionales, y documenta el alcance sistémico de estas exposiciones. Aunque el caso español presenta un peso menor del NBFI, no está exento de riesgos por contagio o canales indirectos. A partir del diagnóstico, se proponen medidas de política orientadas a mejorar la medición del riesgo, aplicar pruebas de estrés integradas y cerrar vacíos regulatorios. La banca en la sombra es ya una realidad estructural cuyo impacto exige respuestas coordinadas y prospectivas.
Los mercados de deuda soberana europeos están atravesando un periodo de importantes cambios estructurales que reducirán la demanda de bonos del Estado y aumentarán la oferta al mismo tiempo. No obstante, la fijación de precios de los instrumentos de deuda soberana en los mercados de bonos europeos muestra una mayor estabilidad que la observada en el pasado reciente, incluso en un momento de incertidumbre geopolítica sin precedentes. La explicación es que las instituciones de la Unión Europea (UE) y los gobiernos de los Estados miembros están respondiendo a requisitos reales que los participantes en los mercados financieros pueden comprender e incorporar a sus modelos de fijación de precios. Esta relativa estabilidad es tranquilizadora si se compara con el comportamiento reciente en momentos de crisis. Los participantes en el mercado deben seguir prestando atención a los cambios estructurales que se están produciendo en los mercados de deuda soberana europeos, pero actualmente no hay motivos para alarmarse.
Con el mercado —y el propio BCE— dando ya por finalizado el proceso de reducción de tipos hasta el nivel actual del 2 %, disponemos de un periodo de casi seis años que configura un ciclo completo de tipos de interés: dos años (2020 y 2021) con tipos próximos a cero, otros dos (2022 y 2023) en el entorno del 4 %, y los dos últimos (2024 y 2025) con un retorno al “nuevo normal” del 2 %. Este periodo constituye un excelente laboratorio para analizar cómo las entidades financieras han gestionado sus activos y pasivos en diferentes entornos de tipos de interés, y qué márgenes han conseguido en cada caso. Cobra especial relevancia la comparación entre entidades significativas (SI) y menos significativas (LSI) —según la clasificación del BCE—, con el objetivo de inferir si existen factores diferenciales en la gestión del balance atribuibles al tamaño o a la cercanía territorial.
Los mercados de capitales atraviesan una fase de transformación estructural impulsada por cambios regulatorios, tecnológicos y en el comportamiento de los inversores. Aunque en 2025 han mostrado una evolución positiva tras años de elevada tensión financiera, la actividad de salidas a bolsa sigue siendo limitada en Europa y, de forma más acusada, en España. Este artículo analiza los factores de mercado, regulatorios y corporativos que condicionan el dinamismo de las IPO y examina las implicaciones estratégicas y jurídicas del tránsito de empresa privada a cotizada, así como iniciativas orientadas a reducir fricciones y mejorar el funcionamiento del mercado primario.

