ACTO | EL IMPACTO DE LOS FONDOS EUROPEOS NEXT GENERATION EN LA ECONOMÍA ESPAÑOLA
Los fondos europeos explican entre el 10% y el 14% del crecimiento medio anual del PIB entre 2021 y 2025
Fecha: 23 abril 2026
- De los 71.366 millones de euros recibidos por España a finales de 2025, se había comprometido un poco más del 80% (57.395 millones) y gastado en términos de Contabilidad Nacional el 55% (cerca de 39.000 millones)
- El efecto transformador de los fondos en la economía aún no se ha materializado, para lo que sería necesario mejorar la gestión y el diseño de los instrumentos
Madrid, 23/04/2026 | Los fondos Next Generation EU (NGEU), la respuesta de la Unión Europea a las consecuencias económicas provocadas por la pandemia, explican entre el 10% y el 14% del avance del PIB español en el periodo 2021-2025, según un estudio de Funcas y Afi cuyas principales conclusiones se han abordado hoy en la jornada El impacto de los fondos europeos Next Generation en la economía española. Es decir, los fondos habrían aportado entre 1,4 y 2,1 puntos porcentuales del nivel del PIB entre 2021 y 2025, resultado que refleja el impacto neto en el PIB del gasto (principalmente inversión) acometido a cuenta del programa europeo.
España ha sido uno de los principales receptores del NGEU. De un total asignado de 160.000 millones de euros (sumando transferencias y préstamos), el Gobierno solo ha solicitado la cuarta parte de los préstamos disponibles, de modo que la asignación efectiva asciende a 103.000 millones. Esos recursos se han administrado a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), instrumento que combina reformas e inversiones aprobadas previamente con Bruselas en función de un calendario que concluye el próximo agosto.
A finales de 2025, España había recibido 71.366 millones de euros, de los cuales se había comprometido algo más del 80% (57.395 millones), lo que equivale al 3,4% del PIB de 2025, y gastado en términos de Contabilidad Nacional el 55% (cerca de 39.000 millones). La diferencia entre los desembolsos y los compromisos se acerca, por tanto, a los 14.000 millones: esta brecha aproxima los recursos ya disponibles, pero que están aún pendientes de ser comprometidos, o ejecutados, por las administraciones. Representa el volumen de fondos que el programa deberá absorber hasta agosto de 2026.
La diferencia entre los fondos comprometidos (3,4% del PIB) y su impacto en el avance del PIB (notablemente menor, entre 1,4 y 2,1 puntos) se produce en todos los países y se explica por el efecto sustitución entre financiación pública y privada: algunas inversiones financiadas por el programa se hubieran producido incluso sin esa ayuda, es decir, con recursos de las propias empresas.
A pesar de la canalización de los fondos hacia la economía, el efecto transformador todavía no se ha materializado plenamente. La monografía analiza el comportamiento de la inversión en maquinaria y bienes de equipo respecto a sus históricos y sugiere que los fondos han contribuido a sostener la inversión pública, mientras que el impulso a la inversión empresarial ha sido inferior a lo previsto. Este resultado se refleja también a nivel agregado: a finales de 2025, la inversión empresarial se situaba aún 3,3 puntos por debajo del nivel pre-pandemia en términos reales, si bien se ha percibido un reciente repunte.
De igual manera, la productividad refleja un dinamismo todavía limitado. La economía española ha sido la única de las cuatro grandes europeas donde la productividad real por hora habría acelerado, con un crecimiento adicional de 0,4 puntos, frente a las caídas de Alemania, Francia e Italia. Sin embargo, este avance es modesto en términos absolutos y contrasta con la magnitud del estímulo recibido.
En cuanto a los factores que han condicionado el efecto transformador de los fondos, los expertos han citado el desafío que han supuesto la escala del Plan y el corto plazo de tiempo para las capacidades de gestión y la coordinación entre las diferentes administraciones. Prueba de ello, la tasa de resolución de las convocatorias se sitúa en torno al 60%, lo que pone de manifiesto la existencia de trabas de gestión y de defectos en el diseño de los instrumentos que generan un desfase entre la disponibilidad de ayudas y su traducción en gasto efectivo.
La gobernanza multinivel ha añadido complejidad. La Administración central gestiona cerca del 60% de los fondos movilizados, las comunidades autónomas el 25% y las entidades locales el 15% restante. Además, los ritmos de ejecución varían de forma considerable entre territorios, reflejo de diferencias en capacidades técnicas, el diseño de convocatorias y la experiencia previa de gestión de fondos europeos.
La estructura empresarial española también ha podido también limitar la respuesta inversora. Las empresas de más de 250 empleados absorben alrededor del 45,7% de los compromisos de gasto del PRTR pese a representar el 0,4% del tejido empresarial. Las microempresas, que son el 89,3%, reciben en torno al 10%. Esta concentración es coherente con la naturaleza de los proyectos tractores, que requieren escala de inversión y capacidad de gestión, pero condiciona el efecto agregado del programa.
Finalmente, los resultados evidencian una composición sectorial del apoyo público que no refleja la naturaleza del ciclo expansivo español. La distribución de los fondos comprometidos se concentra en manufacturas, información y comunicaciones y construcción, que reúnen más del 60% del total. La intensidad del estímulo, sin embargo, no se traduce proporcionalmente en respuesta inversora, lo que sugiere que los fondos no están apoyando los sectores más pujantes, donde reside la ventaja comparativa de la economía española.
El calendario del programa concluye el tercer trimestre de 2026, pero el impacto se extenderá más allá de esa fecha. La Adenda de Simplificación aprobada en diciembre de 2025 prevé canalizar recursos a través de vehículos financieros cuya vida operativa se extiende hasta 2036, de ahí la importancia de reformar tanto el marco institucional de la política de inversión como el diseño de los instrumentos, con el objetivo de reforzar su capacidad transformadora.
