En Irlanda se trabaja habitualmente desde casa el triple que en España, y en Dinamarca, el doble

Focus on Spanish Society

En Irlanda se trabaja habitualmente desde casa el triple que en España, y en Dinamarca, el doble

Fecha: 28 noviembre 2022

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  • A pesar del aumento del trabajo a distancia desde la declaración de la pandemia, España sigue estando muy por debajo de la media de la UE
  • Crece el número de personas que se consideran de “clase baja” o “pobre”

Irlanda es el país europeo en el que está más extendido trabajar «habitualmente» -al menos la mitad de los días trabajados- desde casa: un tercio de los ocupados de 20 a 64 años (33%) lo hacía en 2021, unas tres veces más que en España (9,6%). En Dinamarca, el porcentaje asciende al 18,9%. Cuando se amplía la categoría a quienes trabajan desde casa “a veces” -menos de la mitad de los días trabajados-, el porcentaje en España se eleva al 15,5%, aún muy por debajo del país con mayor proporción de personas que llevan a cabo su trabajo retribuido en su domicilio «a veces» o «habitualmente»: Países Bajos, con un 57,6%, según los datos de Eurostat analizados por Funcas en el último Focus on Spanish Society.

A pesar del considerable aumento que en 2020 experimentó el trabajo a distancia en España, en 2021 apenas creció, quedándose lejos de la media de la Unión Europea, concretamente nueve puntos por debajo (15,5%, y 24,4%, respectivamente). Esta evidencia contrasta con el valor que, según diferentes encuestas, los trabajadores en España atribuyen al teletrabajo. En otoño de 2020, casi dos tercios (63%) de las personas que empezaron a trabajar desde casa tras el brote de Covid-19 manifestaron su preferencia por seguir haciéndolo después de la pandemia, siendo los entrevistados menores de 55 años los más favorables a esta modalidad. La última Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los Hogares (Instituto Nacional de Estadística, 2021) también muestra una alta valoración de la experiencia del teletrabajo en España (8,1 sobre 10) entre los ocupados que lo han practicado.

Estas preferencias sociales crean, en principio, condiciones propicias para un mayor desarrollo del teletrabajo en España, aunque esta posibilidad depende en gran medida del tipo de puestos de trabajo que ofrezca el mercado laboral. En todo caso, el escaso crecimiento del trabajo desde casa en 2021 sugiere que los empleadores españoles no están tan satisfechos con el desempeño laboral de quienes han teletrabajado durante la pandemia como los empleadores de otros países europeos en los que el teletrabajo ha crecido más en 2021.

Como es de esperar, el aumento del teletrabajo desde la pandemia ha sido mayor en aquellos países en los que esta modalidad era poco frecuente, como en algunos de Europa del Este (Hungría, Rumanía y Bulgaria). Asimismo, en Grecia e Italia el porcentaje de ocupados que trabajan desde casa “a veces” o “habitualmente” casi se ha triplicado entre 2019 y 2021. Sin embargo, salvo Portugal,  los países meridionales de Europa Occidental destacan por sus niveles comparativamente bajos de personas que trabajan desde casa.

Trabajo en fin de semana
Los países del sur de Europa también destacan por sus elevados porcentajes de empleo en horarios atípicos, en particular los fines de semana. Grecia representa un caso extremo, con un 40,2% de todos los ocupados (de 20 a 64 años) que trabajan habitualmente en sábado y/o domingo, seguida de Italia (34,5%), Francia (29%) y España (28,9%). Portugal vuelve a desviarse de la pauta regional y registra un porcentaje (20,7%) inferior a la media de la UE (22,1%).

Cuando se comparan los datos de la UE y de España por régimen de empleo, se aprecian diferencias significativas. Más de la mitad de los trabajadores por cuenta propia trabajaron en España los fines de semana en 2021 (el 50,6% de los que no tienen empleados, y el 52% de los que sí tienen), mientras que la proporción de los trabajadores por cuenta ajena asciende al 24,9%. Las cifras correspondientes a la media de la UE son, en los tres casos, más bajas: 39,9%, 47,6% y 18,8%, respectivamente. 

Más personas se consideran de «clase baja» o «pobre»
No existe consenso sobre quiénes constituyen la clase media, ya que a menudo se emplean diferentes criterios para identificarla (la ocupación, el nivel educativo y los ingresos son las principales variables utilizadas para delimitar esta categoría sociológica). Pero al margen de la categorización «objetiva» de la población en clases sociales, es importante saber cómo se perciben los individuos cuando se les pregunta por la clase social a la que pertenecen. A esa pregunta, el 48% de los españoles de 18 o más años entrevistados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en noviembre de 2022 respondió espontáneamente «la clase media-media», porcentaje que supera con creces al de quienes se autoperciben como miembros de la “clase alta” o “clase media-alta” (6%), y al de quienes se consideran de «clase media baja» (13%), «clase trabajadora/obrera» (10%) o «clase baja» (10%). Llama, no obstante, la atención que el porcentaje de personas que se identifican con “la clase baja”, “la clase pobre” o “los de abajo” ha aumentado notablemente en los dos últimos años. En noviembre de 2020 ascendía al 8%, mientras que en noviembre de 2022 se acerca al 13%.

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