Criptocrimen: el uso ilícito de las criptomonedas
Análisis OFT – 15 / 2026
Fecha: 14 abril 2026
| LAS CLAVES El criptocrimen hace referencia al uso de criptomonedas y tecnologías blockchain para facilitar, ejecutar o encubrir actividades ilícitas, así como a los delitos dirigidos contra este propio ecosistema. Según los datos agregados proporcionados por Chainalysis, el volumen de fondos ilícitos en criptoactivos ha pasado de aproximadamente 11.000 millones de dólares en 2020 a unos 154.000 millones en 2025. Las stablecoins dominan el panorama de las transacciones ilícitas, representando actualmente el 84% del volumen total de transacciones. Las tensiones geopolíticas han reconfigurado de manera profunda el uso ilícito de las criptomonedas. En 2025, diversos países y agentes económicos han dejado de emplearlas como un instrumento marginal para integrarlas como parte estructural de su arquitectura financiera, especialmente en contextos de sanciones internacionales. |
¿Qué es el criptocrimen?
El criptocrimen hace referencia al uso de criptomonedas y tecnologías blockchain para facilitar, ejecutar o encubrir actividades ilícitas, así como a los delitos dirigidos contra este propio ecosistema. Incluye desde fraudes e inversiones engañosas hasta ransomware, robos, financiación del terrorismo, mercados ilícitos en la darknet o evasión de sanciones internacionales . En los últimos años, este fenómeno ha evolucionado significativamente, pasando de actividades relativamente fragmentadas a estructuras altamente profesionalizadas, donde organizaciones criminales operan infraestructuras digitales complejas para mover y blanquear fondos a escala global. El auge de este tipo de conductos responde a varios factores. La expansión del propio mercado cripto ha aumentado la base de usuarios y el volumen de transacciones, generando más oportunidades para actividades ilícitas. Además, las características inherentes de estas tecnologías, como la pseudonimidad, la facilidad para transferir valor sin intermediarios y la operativa transfronteriza, reducen barreras y costes para los delincuentes. A ello se suma la proliferación de servicios complementarios, como mixers, bridges o plataformas DeFi, que pueden ser utilizados para dificultar el rastreo de fondos. El criptocrimen supone riesgos para la estabilidad del sistema financiero, la protección del inversor y la integridad de los mercados. Además, plantea desafíos significativos para los supervisores, que deben adaptar marcos normativos y capacidades tecnológicas a un entorno descentralizado y global.
El crecimiento de la criptodelincuencia
Según los datos agregados proporcionados por Chainalysis, el Gráfico 1 evidencia una evolución claramente ascendente del volumen de fondos ilícitos en criptoactivos, pasando de aproximadamente 11.000 millones de dólares en 2020 a unos 154.000 millones en 2025, con un crecimiento especialmente intenso a partir de 2022. Estas cifras representan una estimación mínima basada en las direcciones ilícitas que han sido identificadas. En cualquier caso, pese al crecimiento en términos absolutos, el peso relativo del criptocrimen sobre el total de la actividad cripto sigue siendo reducido, lo que sugiere que el aumento está estrechamente vinculado a la expansión general del ecosistema. Además, las estimaciones apuntan a que las stablecoins dominan el panorama de las transacciones ilícitas, representando actualmente el 84% del volumen total de transacciones. Esto refleja tendencias más amplias del ecosistema, donde las stablecoins ocupan un porcentaje considerable y creciente de toda la actividad criptográfica debido a sus ventajas prácticas: fácil transferencia transfronteriza, menor volatilidad y mayor utilidad.
Gráfico 1. Volumen agregado de criptoactivos recibido de direcciones ilícitas

Fuentes: Chainalysis y elaboración propia.
Geopolítica y criptocrimen
Las tensiones geopolíticas han reconfigurado de manera profunda el uso ilícito de las criptomonedas. En 2025, diversos países y actores vinculados a estos han dejado de emplearlas como un instrumento marginal para integrarlas como parte estructural de su arquitectura financiera, especialmente en contextos de sanciones internacionales. La Tabla 1 hace un resumen de algunos casos en los que el uso ilícito de los criptoactivos está relacionado con cuestiones geopolíticas. Este cambio se refleja en el creciente protagonismo de actores estatales en el criptocrimen, desde la evasión sistemática de sanciones, liderada en gran medida por redes vinculadas a Rusia, hasta el uso ofensivo del ecosistema cripto para la obtención de recursos, como muestran los ciberataques a gran escala asociados a Corea del Norte. En este contexto, las criptomonedas funcionan como una infraestructura paralela que permite canalizar pagos, comercio internacional y flujos financieros fuera del sistema bancario tradicional. En países como Venezuela, por ejemplo, las criptomonedas actúan como una vía alternativa ante las restricciones del sistema bancario internacional, facilitando pagos, remesas y ciertas operaciones vinculadas al Estado. Paralelamente, China ocupa una posición singular como nodo clave en la infraestructura global del criptocrimen. El desarrollo de redes de depósito en garantía o custodia (“escrow”) en chino y sistemas de banca clandestina ha experimentado un crecimiento exponencial, pasando de aproximadamente 42.700 millones de dólares en 2023 a 103.200 millones de dólares en 2025. Estas estructuras actúan como plataformas de compensación y liquidación para una amplia variedad de actores ilícitos, desde redes de fraude hasta intermediarios de evasión de sanciones, especialmente en la región Asia-Pacífico. Estos usos apuntan a una transformación estructural en la que el criptocrimen ha dejado de ser un fenómeno periférico para convertirse en un componente integrado del sistema financiero global, apoyado en infraestructuras especializadas, altamente escalables y estrechamente vinculadas a dinámicas geopolíticas.
Tabla 1. Uso geopolítico de los criptoactivos y criptocrimen
| Actor / Región | Uso geopolítico de criptoactivos | Indicadores clave | Utilización |
| Rusia (redes sancionadas) | Evasión de sanciones mediante stablecoins y exchanges asociados | 72.000 millones de dólares (A7A5) + 39.000 millones de dólares (wallets A7) | Lidera el uso estatal del cripto como infraestructura financiera paralela |
| Crecimiento de actividad sancionada | >+400% interanual | Escalada directa vinculada a presión geopolítica | |
| Corea del Norte (DPRK) | Hackeo sistemático para financiación estatal | 1.920 millones de dólares robados en 2025 | Uso ofensivo del cripto como fuente directa de financiación |
| Irán y proxies | Uso para comercio ilícito, armas y financiación | 350 millones de dólares en wallets relacionados con la financiación del terrorismo | Integración del cripto en redes de economía paralela |
| Venezuela | Sustitución parcial del sistema financiero tradicional | – | Cripto como “válvula de escape” en economías sancionadas |
| China (infraestructura) | Hub global de blanqueo: escrow + banca clandestina | De 42.700 millones de dólares en 2023 a 103.200 millones de dólares en 2025. | Industrialización del blanqueo de fondos y rol sistémico global |
Fuente: Chainalysis, TRMLabs y elaboración propia
