En los últimos tiempos se registra en la UE un incremento de los importes de deuda pública emitidos por los Estados miembros; el sector bancario es tradicionalmente el mayor inversor en estos activos, que dotan a su cartera de estabilidad y seguridad. Pero existe un estrecho vínculo entre el riesgo soberano y el riesgo bancario, que se manifiesta a través de cualquier shock que afecte a la calidad de la deuda pública, como sucedió a finales de 2025 en Francia. Ante episodios como este, el avance en la unión bancaria, con una estructura institucional, un supervisor común y mecanismos de resolución de crisis, ha supuesto una mejora para el control de riesgos de las entidades, que se refleja en una mayor diversificación de sus inversiones en deuda soberana de otros países europeos.
