Las infraestructuras digitales en España
Fecha: febrero 2026
Iñigo Herguera, Pilar Rodríguez Pita, Jorge Pérez Martínez
Infraestructura de telecomunicaciones, desarrollo y regulación, Centro de datos, Servicios en la nube, IA y demanda de electricidad y agua, dependencia europea de tecnologías e innovaciones de otras partes del mundo, Resiliencia de las redes, seguridad, Incentivos al desarrollo de infraestructura digital, Objetivos medioambientales
La economía de las infraestructuras en España: realidad, retos y recomendaciones
A lo largo de este capítulo se analiza la evolución de las infraestructuras de telecomunicaciones y, en general, de las digitales en España durante los últimos años.
Desde la liberalización de 1998, en España se ha logrado un desarrollo sobresaliente en despliegues de redes de telecomunicación, situándose como líder europeo en despliegues de fibra óptica, que alcanza una cobertura del 95 % de la población. Igualmente, en redes móviles, la rápida adopción de 3G, 4G y 5G ha reforzado esta posición, convirtiéndose el espectro en un recurso fundamental para los operadores que quieren ofrecer nuevos servicios cada vez con mayor calidad basándose en nuevos estándares como el 5G-SA, en el cual Europa aún no ha alcanzado un desarrollo tan importante. Este progreso ha sido favorecido por un entorno competitivo que ha reducido precios durante dos décadas y por una regulación que se ha ido reduciendo paulatinamente. El modelo de gobernanza de las redes, fijas o móviles, ha cambiado radicalmente en los últimos años con la compartición de redes, o la emergencia de operadores neutros –solo mayoristas–.
No obstante, las redes de telecomunicación solo son una pequeña parte del conjunto del ecosistema de infraestructuras digitales actuales. Los cables submarinos, satélites, Centros de Procesamiento de Datos o los puntos de intercambio entre redes se han convertido en una parte crítica de las economías de los países, que desarrollan servicios como la IA, el comercio electrónico o servicios en la nube.
Europa y España se enfrentan a desafíos claros: bajos retornos de inversión por parte de los operadores de telecomunicación, la creciente dependencia con terceros países en materia de nuevas tecnologías o la consecución de los objetivos medioambientales establecidos desde la Unión Europea. Es necesario trabajar en la unificación de los mercados, la promoción de la inversión de grandes empresas en tecnología y en la resiliencia de las redes de telecomunicaciones y el mejor contexto para acometer estos desafíos es la Unión Europea. El gran crecimiento en centros de datos demanda energía y agua en cantidades muy significativas. La transición debe hacerse en coordinación estrecha con la política energética, dotando de incentivos adecuados a los agentes y respetando, al mismo tiempo, los objetivos medioambientales establecidos.
